Sala Creativa: ¿Analgésico o Intervención Quirúrgica?

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By Ismael Pantaleon

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Dice Russell Ackoff:

“El 90% de los problemas que surgen en una corporación son mejor resueltos en un lugar diferente a donde se presentaron”. (You Tube – Dr. Russell Ackoff on Systems Thinking – Pt 3).

Este es uno de los pensamientos más intrigantes que he encontrado para entender la realidad y ubicar de qué manera podemos cambiarla cuando no nos gusta y nos afecta. Si nos toca estar en donde se manifiestan los problemas y somos proactivos, buscaremos cambiar las circunstancias. Sin embargo, ¿Cómo sabemos si estamos de hecho resolviendo algo o solamente tomando analgésicos para un dolor de cabeza que requiere otro tipo de intervención?

Podemos tomar como ejemplo el caso de una empresa que quiere abrir una Sala Creativa en sus instalaciones. El sueño es tener un espacio que fomente la creatividad en los colaboradores para poder ofrecer mejores ideas a los clientes y apoyar a la imagen de innovación de la empresa. Se toman como modelos espacios como los de las compañías de Tecnología (Google, AOL, Facebook), se hacen planes y presupuestos. Todo está listo, pero justo antes de iniciar un colaborador comenta de su experiencia en otra empresa, en donde, después de la inversión de tiempo y costos en una super Sala Creativa, el espacio no pasó de ser una sala de juntas más (eso sí, un poco más divertida).

Ese comentario detiene a todos. ¿Qué hacer para que no suceda lo mismo?

Hay dos tipos de respuesta: la sencilla y de corto plazo y la más complicada, con mayor riesgo pero verdaderamente transformadora.

La respuesta sencilla (y en la que generalmente caemos porque hemos aprendido a dar soluciones rápidas), es declarar que este proyecto será mejor, que tendrá más y mejores recursos y que se dará la capacitación necesaria a los colaboradores para que puedan aplicar técnicas creativas.

La respuesta más compleja tiene que ver con preguntarse: ¿porqué falla un proyecto como estos? ¿Qué fuerzas juegan en su contra, y cómo habría que manejarlas para lograr los objetivos? ¿Cuál es el verdadero objetivo de una Sala Creativa?

Esas preguntas nos llevan rápidamente a la necesidad de indagar más. El pensamiento Sistémico (recordemos a Ackoff) nos dice que la solución no necesariamente es obvia, ni surge directamente en donde está el problema. De hecho, la primera reflexión es preguntarse ¿cuál es el verdadero problema? ¿Es acaso el saber instalar la Sala Creativa perfecta? ¿ O es, más bien, que la manera de hacer surgir y gestionar las nuevas ideas dentro de la empresa no es la mejor?

La indagación a través del Pensamiento Sistémico puede llevar a la empresa a descubrirse a sí misma en un caso así. Si las prácticas cotidianas apuntan a que las soluciones siempre vienen desde arriba y a que el jefe siempre tiene la razón, difícilmente un espacio dedicado e incluso la capacitación van a hacer una diferencia. En una cultura paternalista y de pocos espacios de verdadera colaboración, los colaboradores no tendrán ni el conocimiento ni el interés de innovar. Ellos han aprendido a hacer lo que se les dice, y no cuentan con espacios para comunicar libremente y tomar riesgos.

Pasar por un ejercicio así y estar dispuesto a la transformación, puede llevar a la empresa a la verdadera innovación. Esta puede estar representada, entre otras cosas, por una Sala Creativa, pero significa mucho más. Significa el cambio de los modelos mentales y las conductas de manera que los espacios se empiecen a abrir. La inteligencia colectiva cobra vida y la empresa inicia el camino de cambio hacia un lugar más colaborativo, más motivante para trabajar, y, al final, más exitoso en su negocio. En entornos altamente competitivos, o en condiciones de incertidumbre como las que actualmente vivimos, atreverse a esto puede incluso representar la única opción de supervivencia de la empresa.

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